Estoy enamorada. Me dí cuenta cuando todo lo que tenía para ofrecerme me enloquecía; desde sus modos caóticos hasta la forma en la que me sorprendía, cada día, con algo insospechado.
Si, lo tengo asumido. Me encanta su desprolijidad y sus ocurrencias, siempre más maravillosas de lo que cualquiera pudiera crear. Me encanta como siempre logro encontrarle algo nuevo, aunque crea conocerle hasta sus últimos recovecos.
Soy una enamorada de su soberbia y de su mezcla de estilos; todos tan perfectamente entroncados entre sí que crean una visión de lo que creo perseguir, de todo aquello que quisiera que me alcanzara. No tengo ninguna duda, la magia que lleva consigo radica en su sincretismo.
Nada se compara con sus costumbres, esas que llegué a adoptar para mi vida misma, sumando algo suyo a mi cotidianeidad. Me gusta pensar que estará para siempre, dejándome ser parte de su todo, aunque no sea más que observando con estos ojos, siempre tan inmensos cuando algo suyo llama mi atención y me paraliza, así, de golpe. Me siento presa de sus deliberadas creaciones; me enamoran sus dificultades, la ironía de sus formas y su compañía en mis trasnoches.
Tal vez, algún día, este enamoramiento de paso al amor y ya no pueda despedirme.
Tal vez me quede por siempre encerrada, presa de su locura, de sus rincones secretos, calmos y tranquilos y de sus viejas mañas de juventud.
Estoy completamente enamorada de Buenos Aires. Sí, lo tengo asumido.
Si, lo tengo asumido. Me encanta su desprolijidad y sus ocurrencias, siempre más maravillosas de lo que cualquiera pudiera crear. Me encanta como siempre logro encontrarle algo nuevo, aunque crea conocerle hasta sus últimos recovecos.
Soy una enamorada de su soberbia y de su mezcla de estilos; todos tan perfectamente entroncados entre sí que crean una visión de lo que creo perseguir, de todo aquello que quisiera que me alcanzara. No tengo ninguna duda, la magia que lleva consigo radica en su sincretismo.
Nada se compara con sus costumbres, esas que llegué a adoptar para mi vida misma, sumando algo suyo a mi cotidianeidad. Me gusta pensar que estará para siempre, dejándome ser parte de su todo, aunque no sea más que observando con estos ojos, siempre tan inmensos cuando algo suyo llama mi atención y me paraliza, así, de golpe. Me siento presa de sus deliberadas creaciones; me enamoran sus dificultades, la ironía de sus formas y su compañía en mis trasnoches.
Tal vez, algún día, este enamoramiento de paso al amor y ya no pueda despedirme.
Tal vez me quede por siempre encerrada, presa de su locura, de sus rincones secretos, calmos y tranquilos y de sus viejas mañas de juventud.
Estoy completamente enamorada de Buenos Aires. Sí, lo tengo asumido.
AMC
Comentarios
yo no vivo a buenos aires de la misma manera. para mí, buenos aires e suna vieja pacata q intenta conqistarme y no se da cuenta de qién soy en realidad.
tengo un amigo q tiene 29 años, y está espléndido. parace de 18, pero de verdad... y siempre es feliz y muy gracioso. le pregunté cómo hacia (porq además consume mucho alcohol y drogas) y me dijo: NO CREO EN EL AMOR...
Pd: Buenos Aires ya te masticó y tragó, Romera! Que vos quieras escaparte, bueno...eso ya es otra historia!
Saludos.
Start me up!
Saluditos.
Me gusto tu "mirada" de esa Buenas Aires tuya; de tu Buenos Aires que dista de la mía y la de aquel, o ese otro.
Bonito texto, lindas palabras, lindas ideas; redondo y hasta firmado.
Muy lindo.
Un beso Ayelen Magalí; un besote.
Saludos
rincones, esos ocultos al ojo del resto de los mortales, que no dejan
de sorprendernos.