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La línea de la vida

Era una noche de calor, sofocante calor. No se percibía ni el más mínimo movimiento, el viento parecía no existir, y los árboles se creían pintados sobre un cielo violáceo oscuro, atiborrado de estrellas, de pequeños puntos perfectos.
Aquella noche alguien leyó la palma de mi mano en una fiesta (esas que parecen salidas de historias ficticias, de mágicos cuentos), aunque no recuerdo bien quién fue.
Observó mi mano con detenimiento. Su cara sonriente se transformó en una marea de símbolos, que me permitió suponer todo lo que su boca aún no se animaba a decir, y así logré imaginar las palabras que vendrían.
No realizó ningún movimiento, se dignó a quedarse así, con su cara petrificada, paralizada en el tiempo. Solo sus ojos subieron para encontrarse con los míos a mitad de camino. Todavía sosteniendo con firmeza mi mano sobre la suya, tomó una bocanada de aire que pareció darle las fuerzas necesarias para enfrentarme con lo que ella veía: "Sabías que no pasas de los 35 años, ¿no?" -dijo con una cara tan seria que pareció helar mi sangre durante una fracción de segundo, y generar una sinfonía de latidos concentrados en mi cerebro, aumentando sin control.
La verdad es que no lo sabía, pero no contesté nada, me quedé ahí, inmutable, mirándola fijo, sorprendida. “Puede deberse a que vivís muy rápido, todo te sucede antes del tiempo preestablecido” –dijo convencida. Hablaba de un tiempo que no era el que debía ser, y que llegaría un momento que mi plan de vida se vería en una encrucijada, no habría más futuro para mí. Lo habría gastado todo.
Hoy volvieron a leer mi mano y me dijeron lo mismo, me dí cuenta lo que pensaba con solo verle la cara. De hecho, ni siquiera permití que lo dijera, esta vez me adelanté a la compasión: “Ya sé, mi línea de la vida se corta prematuramente”- le dije con seguridad. Su silencio reforzó mis palabras.
Quizás deba dejar de jugar a ganarle al destino, de adelantarme a lo que vendrá, a lo que seré; simplemente dejar que la vida pase, jugar con el presente y, quien sabe, puede que así encuentre algo que me haga vivir muchos años más.

AMC

Comentarios

g. ha dicho que…
Estos tipos de la quiromancia, ¿no?
Con todas sus líneas que se cruzan una a otra... He leído un pequeño librito de quiromancia, sí.

Muy lindo texto.
Interseante, en cierto punto.

Creo que subjace debajo de todo la pregunta: Qué es más valioso, tener una vida larga y medía aburrida, o una vida rápida y llena de cosas.

Yo no sé; no lo sabré.
Veremos que será de mi vida, si larga o corta, plena o inocua, o lo que fuese...

Por lo pronto Ayelen; los relojes exigen sacrificio...

Lindo texto.
Bonito, con hermosos momentos.
Besos; Gastón.


http://estonolodijeyo.blogspot.com/2008/08/el-tiempo-del-tiempo.html
g. ha dicho que…
Muchas veces me pasa que mis comentarios me parecen medios nabos a comparación del texto.

Me disculpo por eso.
Anónimo ha dicho que…
En las palmas de las manos de algunos, lo que hay son pelos. Muchos pelos.
Y eso no significa que vayan a morir de ataque cardiaco por ingestión de sildenafil.
Sino desangrados por tirar tan fuerte de la manija.

H.
Ayelen ha dicho que…
jajaja
Anónimo: tus comentarios alegran mis momentos.

Éstas estrellas de rock aleopardadas son terribles!